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"un espacio de resistencia cultural"
Un teatro donde dramatizar
nuestras propias historias
CRÓNICAS DEL DES-EXILIO...
en "La Puerta"
Bustamante 549
en MAYO "....Crecimos
añorando una tierra que apenas habíamos conocido. La Argentina en
muchos casos se reducía a un par de postales, anécdotas, olores y
sabores. Quienes nacimos afuera o nos fuimos de muy pequeños, conocimos
al resto de la familia sólo por fotos, casettes, cartas o visitas
ocasionales. Quienes nos fuimos más grandes vivimos junto a nuestros
padres el duelo de extrañar a todos los seres queridos y la propia
cultura.
El
regreso al país a partir de la apertura democrática no fue fácil. Para
algunos fue imposible. Resultaba duro tratar de encajar en una sociedad
llena de prejuicios e indiferente a la peor pesadilla de nuestra
historia. Fue difícil adaptarse a una sociedad que no podía, no quería
o no sabía contenernos y que, incluso muchas veces, nos acusaba de
habernos ido. Llegamos a una Argentina que no nos esperaba.
La
vuelta que vivimos muchos de nosotros implicó un nuevo desarraigo.
Porque al llegar a la Argentina, dejamos el lugar donde habíamos
crecido o nacido. Llegamos a la Argentina como “extranjeros”..."
HIJOS E HIJAS DEL EXILIO
Entre la producción estética, la cura y lo micropolítico social.
El Teatro Espontáneo, en su mitología, es definido por la propuesta de "Encuentro" de un grupo, "para la producción de un acontecimiento teatral de creación colectiva y participativa", en un intento de rescatar imágenes subjetivas y sociales para transformarlas en pequeños actos de creatividad.
El dispositivo es el de una función teatral sostenida en los relatos de
la gente, actuada por ellos, compartida y reflexionada por el público
mismo.
Una propuesta donde narrar historias es un intento de reconstruir el
pasado para encontrar significados al presente y proyectarse al futuro.
La necesidad de ligarse, el deseo de pertenecer a un conjunto y la
búsqueda de apuntalamiento en el otro, son las condiciones que hacen
posible el encuentro grupal.
Estamos convencidos de su efecto terapéutico porque contiene una "meta de transformación", al proponerse como un dispositivo de articulación de la subjetividad con lo social, donde
la cura será el reposicionamiento del hombre en su mundo, para
producir acontecimientos, instalar el deseo y concretarlo en el
horizonte de lo posible.
En el Teatro de la Espontaneidad, el acontecimiento estético es
producto del momento creativo, sin la planificación y los ensayos
propios de la producción de una puesta teatral tradicional.
Porque, a diferencia de ésta, en los Teatros de la Memoria el drama se nutre de los relatos del público, al que transforma en actores de sus historias, músicos de sus sonidos, directores de sus propios conflictos.
La implicancia emocional entre actores y público, entre dramaturgo y
director, entre músico y escenógrafo los convierte en nudos
comprometidos de una misma trama.
EN LA FUNCION DE TEATROS DE LA MEMORIA nos
reunimos para una forma diferente de hacer teatro. Abandonando nuestra
posición de espectador pasivo para saltar al escenario y ser sujeto
protagonista de nuestra propia historia. Un ensayo para la vida.
Nos encontramos para iniciar la tarea de una creación colectiva. Donde
el acto de cada uno adquiere valor cuando está enlazado al acto de
otros.
Narrar historias es reconstruir el pasado, para encontrar significado al presente y proyectarse al futuro.
Recurrimos a la tradición del teatro oral donde la memoria colectiva era transmitida mas por poetas que por historiadores.
Y donde las historias cotidianas se transforman en textos dramáticos.
En historias para ser miradas puestas en acto a través de un ritual, el del teatro. Para sobrevivir hay que contar historias.
Vamos a escribir con la memoria un relato que será representado por esta única vez, como una obra irrepetible.
Con la espontaneidad hecha acción dramática, acto teatral, rescatamos los contenidos del imaginario colectivo.
Y en este intento haremos como los viajeros, que difieren de los
turistas, porque saben cuando comienza el viaje pero no donde termina.
En nuestro viaje itinerante, llegamos a este lugar, una vez al mes,
como esos teatreros, titiriteros, circos, que llegaban a los pueblos,
para representar sus historias y fantasías.
La espontaneidad es poner en riesgo todas las certezas que nos daría un
texto bien ensayado y una puesta prolijamente dirigida. Pero
seguramente menos nuestra. Entonces ponemos en marcha una producción
colectiva.
Crear un dispositivo de interlocución e intercambio para salir del aislamiento, compartiendo con otros un dolor semejante.
La ideología es la de un intento de resistencia cultural, como creación
de una subjetividad alternativa. La liberación como oposición a la
tristeza, la impotencia, el aburrimiento. El encuentro como rebelión a
tantos desencuentros.
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